Desde su aparición, los cómics
– reconocidos como el 9no arte – han estado caracterizados por su
libertad creativa. El papel lo aguanta todo, y los autores y artistas lo saben,
por ello es que desde siempre nos han sabido deleitar con historias de ficción,
fantasía y realidades alternas.
De igual manera, el noveno
arte ha estado, o tratado de estar a la vanguardia respecto a los cambios
sociales que se han venido dando, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX.
En 1956, por ejemplo, Entertainment Comic publicó una historia titulada “Judgement
Day” en la que un personaje afro americano no sólo era el protagonista sino que
también era colocado en una posición de poder (representante de la República
Galáctica). Esta publicación causó una alerta roja carmesl fosforescente en la hiper-conservadora
Comics Code Authority1, la cual trató futilmente de censurar la
publicación y eliminar o descolorar al mencionado personaje.
Así también, ya entrados en
la segunda década del siglo XXI, cuando muchos gobiernos han reconocido, oficializado
y legalizado los derechos de las minorías gay, incluidos los derechos a unir
sus vidas en matrimonio y a adoptar, las dos más grandes representantes del
noveno arte (DC Comics y Marvel Comics) se enfundan la camiseta de la inclusión
social y deciden incluir en sus filas personajes del llamado “tercer sexo”. La
primera fue Marvel con Northstar (X-Men), Hulkling y Wiccan (Young Avengers) y
ahora, DC Comics con Alan Scott, el Green Lantern de Tierra 2. (Más sobre el
tema en Post XXI www.post-XXI.blogspot.com)
Es quizás por esta libertad en su creación que siempre he pensado que los fans de los cómics
tenemos como característica común a todos una mayor capacidad de aceptar los cambios
que se puedan dar a nuestro alrededor. Digamos que no es difícil aceptar que un
superhéroe es de tal o cual raza o tendencia sexual, luego de aceptar la premisa
de que un tipo vestido en leotardo azul y calzoncillo rojo encima del pantalón,
puede volar por los cielos, romper la velocidad de la luz y lanzar rayos caloríficos
de los ojos; o que otro tipo vestido de negro y con un murciélago por símbolo
mantiene a una ciudad entera controlada apoyándose en un cinturón de herramientas
y los muchos millones de dólares de su cuenta bancaria.
Hace un par de semanas, uno de
los miembros del Grupo Kingdom (asociación de dizque fanáticos del cómic y
otras artes), publicó, a través de su blog en la página de Peru.21, un artículo
titulado “Los cómics y el fin de la inoccencia”.
Para quienes no tuvieron oportunidad
de leer al amena diatriba, aquí una colección de sus más representativas estipulaciones:
“Personalmente, como lector y
coleccionista de cómic desde hace más de 30 años, noto que los cómics actuales
están pasando por un momento muy crítico, decepcionante en mayor medida. Desde
mediados de los años 80s las editoras más populares están lanzando con mayor
regularidad cómics con extrema violencia, sexo explícito (incluido entre
personajes del mismo género), lenguaje inapropiado y otros actos ofensivos
contra la moral.”
“En los 50s, el cambio generacional
halló su punto con los "recordados" cómics de terror de la EC
Comics, que incluso llevaron a su fundador Max Gaines a un juicio público por
atentar contra las mentes infantiles, y cuya sentencia terminó en el ya
olvidado COMICS CODE AUTHORITY, una entidad que revisaba y aprobaba las publicaciones
norteamericanas.”
“Para este nuevo siglo, no sólo en los
cómics de superhéroes ocurrían cosas raras. En los cómics de Archie,
debutaría Kevin Keller, el primer personaje gay de Riverdale.
Luego vino la rebelde Katty
Kane (Batwoman) en DC, a quien convirtieron de una inadvertida heroína en
una representante del lesbianismo.”
“Veamos por ejemplo el título de la
recientemente cancelada HAWK AND DOVE, aparte de un pobre argumento y
dibujo lamentable por el criticado artista Rob Liefeld, en lo que parece será
la tónica de este "nuevo universo", nos muestra escenas dignas de las
malcriadas del Trome.” (aclaración: las imagen tomada como ejemplo mostraba a
los protagonistas sumergidos en un beso apasionado acompañado de sensuales
caricias típicas del acto)
“CATWOMAN es otro título en el cual
se puede ver claramente una escena íntima entre Batman y la bella Selina,
siendo ella la que seduce al caballero de la oscuridad.
RED HOOD AND THE OUTLAWS contiene varias
escenas en la cual se ve a una Starfire totalmente liberal y desenfadada.”
“Sabemos que es un tema muy
sensible...pero va la pregunta: si queremos inculcar valores a las generaciones
actuales y venideras, nuestros propios hijos ¿Es un digno ejemplo? ¿se puede
decir que es una "evolución natural" del noveno arte? ¿Su lectura y
aplausos nos vuelve personas "del primer mundo"? ¿Pasamos a un
"libertinaje" artístico? ¿Estaremos con estos cómic quizá más
"preparados" para ver algo parecido en la vida real?”
“Nadie puede negar que las 2 máximas
empresas del cómic buscan nuevos mercados y los creativos son cada vez más
escasos, pero ¿no se siente un bombardeo atípico de estas "nuevas ideas
degenerativas" en la mayoría de los cómics?”
Me impresiona muchísimo (de una forma extremadamente negativa)
que alguien que se diga fanático de los cómics (pues asumo que si se aventuró a
escribir un artículo que goza de una obvia – aunque equivocada - investigación
teórica, debe ser amante del noveno arte) sea capaz de una visión tan estrecha
del mundo en la que se critica, como si fuese un mal ejemplo, la incorporación
de la sensualidad o temas como la homosexualidad en los cómics modernos.
Creo que es necesario recordar que si los comics, así como el
cine, la televisión y otros medios de comunicación han adoptado estos temas y
los han vuelto cotidianos en sus publicaciones y producciones es porque estos
temas en el mundo hace mucho que son absolutamente cotidianos y de conocimiento
general de personas de todas las edades.
Respecto al tema de la sensualidad, que tiene de malo mostrar
besos, caricias o personajes vestidos sensualmente, ¿que no es eso lo mismo que
se ve en televisión día a día? Y no sólo en programas de aquellos que muchos
gustan de "apedrear" por considerarlos de contenido inapropiado para
menores sino también en esas telenovelas que muchas de cucufatas y cucufatos apedreadores
gozan viendo. La sensualidad es parte de la vida, y una parte bastante
placentera he de aclarar.
Además, tanto la princesa Koriand’r de Tamaran (Starfire), como la
ladrona convertida en anti-heroína Selina Kyle (Catwoman), personajes que son usados
a manera de ejemplo en la crítica, fueron concebidos originalmente de esa
forma, sensuales y provocadoras. Aquellos que vimos repeticiones de la serie
del hombre murciélago de los años 60’s recordaremos que incluso en aquella época
Gatúbela gustaba de tratar de seducir al Dark Knight y era ante su rechazo que
optaba por combatirlo. Y si de sensualidad se trata, no entiendo porque el
autor de la crítica obvió a Wonder Woman, quien desde su primera aparición ha
estado cubierta únicamente de un corsé y una minifalda o una pantaloneta o es
que el estar cubierta en los colores y estrellas de los EE.UU. le da carta
blanca ante la “censura”.
Respecto a la violencia, preferiré mil veces que mis hijos
(cuando los tenga) estén expuestos a la violencia caricaturizada de los comics
que la mucho más real presentada en diarios y noticieros o peor aún, a aquella
que se puede encontrar día a día en cualquier calle de cualquier ciudad.
¿No es acaso la violencia inherente al tema de los superhéroes? ¿No han estado desde hace más de 60 años intercambiando golpes y patadas con sus archienemigos? Reconozco que las representaciones gráficas de violencia se han vuelto más explícitas a medida que pasan los años pero de las siguientes muestras de violencia, cuales causan (o deberían causar) más impacto:
¿No es acaso la violencia inherente al tema de los superhéroes? ¿No han estado desde hace más de 60 años intercambiando golpes y patadas con sus archienemigos? Reconozco que las representaciones gráficas de violencia se han vuelto más explícitas a medida que pasan los años pero de las siguientes muestras de violencia, cuales causan (o deberían causar) más impacto:
a. Una serie de viñetas en las que personajes absolutamente irreales combaten hasta hacerse sangrar
b. Dibujos donde personajes más realistas arremeten contra muertos
andantes inexistentes y los decapitan o
hunden sus cráneos a golpes.
c. Personajes televisivos bastante realistas y basados en
personajes del día a día se agarran a balazos entre sí o recogen los restos de
cadáveres descuartizados o ya putrefactos
d. Un adulto agarrando a un niño a coscorrones y a pellizcando a
otro a placer para luego ser abofeteado por la madre del segundo.
e. Una mujer adulta humillando y tratando a su hijastra como
sirvienta para favorecer la comodidad e sus dos hijas.
f. Una reina envenenado a su hijastra por ser esta última más bella
(a decir de un espejo mágico) que la monarca en cuestión.
Sí, es cierto, que mal ejemplo que sienta el uso de la violencia
en los cómics. Que traumas innombrables que puede causar en nuestros niños y jóvenes.
Otro tema criticado en el artículo es el inminente matrimonio de dos personajes masculinos de Marvel Comics entre sí, ante lo cual surge mi intriga ¿Cuál es el mal ejemplo que le da a nuevas generaciones ver en un cómic a dos personas unir su vida en matrimonio? ¿No es acaso el matrimonio aún considerado por la mayoría como el vínculo supremo entre dos personas que profesan un profundo amor la una por la otra?
Y no dijo acaso Jesús (ajá,
ese en cuyas enseñanzas se basan la mayoría de religiones
modernas) “amaos los unos a los otros” o “ama a tu prójimo como a ti mismo”. No
recuerdo algún pasaje bíblico donde el para muchos profeta de profetas dijera, “...
de cierto, de cierto os digo que mis enseñanzas de amor e igualdad se aplican únicamente
cuando las personas involucradas son de géneros distintos”.
Cada día más, a mi parecer, los matrimonios se asemejan más a un
enamoramiento ligeramente más prolongado pues las parejas parecen esperar cada
vez menos tiempo para echar sus votos por la borda a la primera señal de
incompatibilidad o apenas una posibilidad más atractiva aparece en el
horizonte. Pese a ello, los medios de comunicación y entretenimiento como lo
son los comics, el cine y la televisión apuestan porque sus productos incluyan
este tipo de uniones entre las personas pues no está nunca de más defender
algunas tradiciones.
Ésta defensa del matrimonio debería ser elogiada y no criticada
simplemente porque las personas de él participando son del mismo género.
Revisemos estadísticas entre uniones homosexuales y heterosexuales y veamos
cuales tienen mejores cifras de duración, menores cifras de violencia, mayores
cifras de adaptación al mundo de los hijos criados. No estaría en lo absoluto
sorprendido de que dichos números favorecieran a las parejas o matrimonios
homosexuales.
Atacar o cerrar los ojos a la sensualidad u homosexualidad es
cerrar los ojos a los últimos 40 y más años de historia de la sociedad, es como
tratar de regresar a los tiempos de la Edad Media en donde los momificados y
apolillados preceptos de una iglesia católica ultra-conservadora (principal
detractor de la idea de que el pensamiento humano puede y debe evolucionar)
gobernaban el mundo y nadie podía alejarse de ellos so pena de excomunión y
absoluto rechazo por parte de toda la sociedad.
Ya no estamos ante un mundo que se pueda dar el lujo de separar
rojo de azul, alto de bajo, zurdo de diestro. Ya iniciada la segunda década del
siglo XXI es hora de que nos demos cuenta que TODOS somos iguales y TODOS
tenemos exactamente los mismos derechos, uno de los cuales es no ser vistos
como un mal ejemplo o no ser discriminados por nuestras preferencias, sean
estas las que sean.
Y sólo por aclarar, no soy homosexual aunque no me sentiría en
la necesidad de ocultarlo o sentirme avergonzado de ello si así lo fuera.1. Organismo creado por el gobierno de los Estados Unidos bajo el precepto de que los comics eran una influencia corruptora para la juventud. Su misión era mantener una constante vigilancia de las mencionadas publicaciones para asegurarse de que cumpliesen con respetar los valores que el gobierno se esmeraba en defender. (la supremacía blanca entre otros). Una suerte de inquisición del siglo XX para las casas editoriales de comics.