Se acabó nuestra tan emocionante sit-com local y el rating del capítulo final, que digo, de la última temporada superó toda expectativa, superó todo rating predecible. Y es que los giros que los guionistas pusieron a esta última temporada realmente cautivaron al público y las actuaciones fueron ciertamente conmovedoras.
Para quienes no entiendan esta introducción, me refiero a nuestra tan querida comedia “Elecciones Municipales 2010” y sus últimas dos semanas, las cuales, con un poco de ayuda de la crítica calificada, se ha hecho – a parecer de este humilde blogger - merecedora de un Emmy, un Oscar o algún otro premio parecido.
Empecemos el recuento recordando en que había quedado la temporada anterior. La productora de esta comedia, Magdalena Chú, había anunciado, al ochenta y pico por ciento, que la tía Susy se encontraba a la cabeza por apenas un punto porcentual sobre su más cercana competidora, la señorita verde, Miss Lulú, quién confiada en la cantidad ingente de actas observadas, mantenía un perfil esperanzado de ganar las elecciones (poniendo fin a la fiesta de celebración que el partido verde había armado pues los resultados de sus propias encuestadoras dizque los colocaban 3 puntos arriba).
Luego vino el descanso entre temporadas y un silencio de dos semanas durante las cuales la productora y directora de esta serie junto con sus “hábiles” colaboradores se esforzaban por contar (digamos que no muy efectivamente) uno a uno los votos de las actas observadas a medida que los Jurados Electorales Especiales (JEE) iban tomando decisiones sobre las mismas.
Un buen día, aunque los avances de la temporada habían anunciado que la acción se daría recién en los episodios cercanos a la quincena de Noviembre, la productora y directora Chú, considerando que el rating de la temporada había empezado a descender, decidió que era hora de volver a promocionar la serie y en conferencia de prensa anunció que la relación entre las actrices principales se había vuelto más cercana, Lulú se acercaba a Susy.
Inmediatamente los medios de comunicación, “imparciales” libretistas de esta sit com / telenovela, se pusieron las pilas y empezaron a redactar los guiones de los siguientes episodios en los que anunciaban a los cuatro vientos el repunte de la señorita Lulú, dando a los lectores y televidentes una idea de que este acercamiento significaría a la larga una victoria de la candidata verde.
Para algunos, estos episodios de la serie parecían no respetar la continuidad de la serie: las actas no observadas daban como temporal primer lugar a la zurda Susy y la mayoría de actas observadas (la gran gran gran mayoría) eran aquellas en que la misma alcanzaba la victoria, ¿cómo pues podía Lourdes estar atropellando y acercándose al primer lugar? El ambiente se llenaba con cierto tufillo a fraude electoral, que como sabemos, en el Perú no es novedoso y menos escandaloso – habla Keiko, ¿cómo está tu papi, todo bien? ¡Chévere contigo!
Pero nada de fraudes, no. Lo que los guionistas mantuvieron en secreto durante muchos episodios, y que finalmente se convirtió en el último gag, fue que la productora-directora Chu y su equipo habían empezado por contabilizar las actas de aquellos distritos más afines con las propuestas Verdes, lo que explicaba el brutal acercamiento de Lulú a la posición de Susy.
Pasada la mitad de la temporada, la diferencia se fue acrecentando otra vez y Al final las candidatas acabaron a, oh sorpresa, 1 punto porcentual la una de la otra y Lima acuñó una nueva alcaldesa..En el último episodio de tan magnífica serie, exhibiendo un talento impresionante para la actuación dramática, Luli admitió que la carrera electoral había sido ganada por su opositora, y extendió hacia ella sus más sinceras felicitaciones para luego pasar a su –ya dos veces antes experimentada- cura de silencio.
Ahora la productora y directora Chu prepara un nuevo proyecto, un drama esta vez, ¿el nombre de la serie? Elecciones Presidenciales 2011. La primera temporada ya se inició y las rivalidades y golpes bajos entre personajes prometen llegar a superar en perversidad los malévolos planes de J.R en Dallas o de Alexis Carrington en Dinastía. Igual que su sit com ya finita, la productora-directora promete mantener a la audiencia cautiva.
[Comentario del Autor: Sé que esta publicación no sólo tardó sino que la tardanza la ubica fuera de contexto temporal pero tómenlo como un ejercicio de lectura y memoria política. Prometo una nueva entrada esta semana para reivindicarme]
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