Hasta hace no un mes, Lima vivió una nueva campaña electoral. Esta vez, el premio era el Sillón Municipal y los silloncitos distritales. Lo particular de esta campaña -y que la hace merecedora de una entrada en este blog- fue la "agresividad" con la que se desarrolló. Agresividad en términos de acusaciones, dizque descubrimientos y dizque advertencias de un colorado futuro que, según últimos conteos, se nos viene encima.
Todo empezó poco tiempo después que el me-niego-a-llamarlo-señor Alex Kouri fuese tachado y eliminado de la carrera electoral por el JNE. El efecto fue avasallador, los votos que el ex alcalde (...ex presidente regional, ex visitante del SIN, ex amigo del tío Vladi...) dejó sueltos, fueron absorbidos casi en su totalidad por Susana Villarán, candidata de izquierda, quien gracias al empujón se acercó peligrosamente a la entonces líder de las encuestas (y eterna candidata) Lourdes Flores y poco a poco la fue desplazando del sitial de honor.
Lo que sucedió a continuación fue por un lado, nada sorprendente y por otro absolutamente nauseabundo. Nada sorprendente fue que la señorita eterna candidata y su gente empezaran a lanzar acusaciones de todo tipo contra Villarán, es una campaña electoral y era perfectamente previsible. El otro calificativo se lo lleva la manera como los medios de comunicación, uno tras otro, decidieron aliarse con una u otra bandera y abiertamente no sólo expresar sus preferencias, sino participar de los ataques contra las candidatas que encabezaban las encuestas.
Claro que el apoyo fue totalmente desbalanceado. Mientras El Comercio, Perú.21, Trome, Ojo, Correo, Canal N, Canal 4 y el noticiero matutino de Canal 2 encontraron un cómodo lugar bajo la bandera de la candidata de derecha, el único apoyo que la izquierda consiguió fue Jaime Bayly y un par de medios escritos de no tan masiva circulación y menor aún tradición y reputación.
Pero lo vomitivo del asunto no es que los medios hayan decidido alejarse de la imparcialidad, está claro que tal concepto es una utopía y que cada medio, desde hace mucho, tiende a velar por sus intereses y apoyar al candidato más cercano a ellos. Lo desagradable fue la manera como el periodismo decidió alejarse de su rol informativo para desprestigiar imágenes y despertar fantasmas de eras que el mundo pensaba ya finalizado. Es válido en este punto aclarar que defensores de las tendencias derechistas e izquierdistas tuvieron igual de nauseabunda participación.
Por un lado Jaime Bayly con sus diarios monólogos en contra de la señorita del PPC, tildándola de conservadora -que lo es- por no apoyar la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo o por no ver con buenos ojos la legalización del consumo de drogas. O aquellos "memorables" programas donde se dedicó a insultar a su ex-amigo Tongo por haber manifestado su apoyo y compuesto una canción a doña Lulú.
Sr, Bayly, ¿sabía usted que ambas son políticas de Estado y por tanto tienen que ser dictadas por el Congreso de la República o por el Presidente, con aprobación del Congreso? ¿Sabía que la Municipalidad de Lima no tiene absolutamente nada que ver en ninguno de los dos asuntos? Asumiré que ya estaba enterado y que su objetivo fue simplemente crear terrorismo mediático. Y asumiré también que usted es consciente de algo llamado Libertad de Expresión (base de su profesión) que garantiza que una persona no tiene porque soportar insultos por la simple razón de manifestar una u otra opinión -por pagada que esta sea.
Sin embargo, cuando de terrorismo mediático se trata, nada como la fiestecita que armaron los simpatizantes de la derecha tradicionalista, que queriendo o ... (nah! sin alternativas), nos transportaron de regreso a los años de la Guerra Fría, en donde estar del lado de las ideas de izquierda era prácticamente un delito, donde socialismo y comunismo eran exactamente lo mismo: ideas que planteaban la aniquilación de la democracia y el mundo como lo conocemos.
Durante todo el tiempo en que la lideresa de Fuerza Social fue ganando simpatía (debida en su mayoría a la antipatía que también ganaba Lourdes Flores), los ya mencionados medios de derecha se esforzaron en hacer que el público se tragara una ecuación absolutamente jalada de los pelos:
Izquierda = Sendero Luminoso
Repentinamente, Aldo Mariátegui (principal paladín de las ideas conservadoras) decidió ignorar absolutamente que la ideas planteadas por su abuelo (José Carlos Mariategui) no fueron exactamente conservadoras y asumió posturas totalmente macarthistas e inició una campaña de desprestigio con pinceladas de cacería de brujas en la que parecía querer convencernos de que si la izquierda llegaba a ganar las elecciones instauraría un régimen de terror en el que, entre otras cosas, se liberarían terroristas de las prisiones y los niños tendrían que aprender y recitar cada mañana el credo de Sendero Luminoso (si es que tal cosa existe) en las aulas escolares.
La tendencia fue imitada y seguida por los medios del grupo El Comercio (Canal N, América TV, El Comercio, Peru.21 y Trome) quienes adoptaron la ya mencionada ecuación como si fuese una nueva religión. Lo extraño del caso es que repentinamente El Comercio y Peru.21 olvidaron totalmente la fuerte campaña que venían llevando a cabo, en la que vinculaban al hasta hace poco Alcalde de Lima, Luis Castañeda con Comunicore, para pasar a blindar a la copartidaria del ex-alcalde y orientar sus cañones hacia Villarán.
Así fuera cierto - y no digo que lo sea - que la Sra. Villarán tuvo en alguna ocasión vínculos con Sendero Luminoso o que tenga en mente realizar obras que van en contra del interés de la comunidad, Sr. Mariátegui y compañía, la Municipalidad de Lima no es un organismo todo poderoso que puede hacer y deshacer a su antojo. Al igual que todos las otras instituciones estatales, es supervisado por instancias superiores y ante la ocurrencia de una irregularidad de magnitudes mayores -como las que ustedes predecían-, dichas instancias intervendrían para velar por el buen cumplimiento de las normas del Estado y la seguridad de los ciudadanos.
Porque en el tiempo que duró la campaña electoral, el gran pecado de Susana Villarán que todos estos medios se dedicaron a resaltar y en múltiples voces y vocablos anunciar a los cuatro vientos fue ser defensora de ideas socialistas, de izquierda, en este país asociadas con Sendero Luminoso, el MRTA y sus actos y actividades durante la década de los 80 y principios de los 90. Pero claro, no se les ocurre comparar al PPC y otras propuestas derechistas con, por poner un ejemplo, el ETA de España o el IRA de Irlanda, ambos movimientos terroristas pero de derecha.
¿Realmente pensaban estos medios que el público aceptaría sus afirmaciones como verdades absolutas y como afectados por algún tipo de control mental cambiarían su opinión y decidirían su voto a favor de la candidata que ellos defendían y apoyaban? Muchachos, de un comunicador a otro, la Teoría Hipodérmica es cosa de antaño y los resultados de la votación lo demuestran, la candidata con menos apoyo de los medios ha obtenido hasta el momento más votos que su rival y aunque algunas actas impugnadas faltan contar, el resultado es predecible.