Acerca de Rambling

Rambling puede traducirse como desvariando, usar una serie de palabras, frases, u oraciones juntas sin que estas tengan sentido entre sí.

Y de eso se trata este blog, darme un espacio para desvariar. Cada entrada significa una idea que se me ha ido ocurriendo a lo largo del tiempo pero entre sí, las publicaciones no mantendrán una línea o unidad temática, serán como la vida, de todo un poco.

Esto es un proyecto que hace tiempo tenía pensado poner en práctica pero que por una u otra razón fui empujando en el tiempo, una ventana para volver a una afición que por buen tiempo mantuve abandonada: escribir.

¡Bienvenidos a Rambling!

domingo, 27 de febrero de 2022

DE JUMENTOS, BANDAS PRESIDENCIALES Y OPOSICIONES DESTRUCTIVAS

La estupidez e ineptitud del Rondero-Presidente han llegado a su cima, o al menos así parece. La lobbista que el asno con sombrero decía no conocer, ni saber porqué había organizado una mega-fiesta de cumpleaños a su hija, viéndose acorralada y dejada atrás como una 'calculada baja de guerra' (todos sabemos que el presidente no es  apaz ni de calcular el vuelto del micro) ha decidido acojerse a las ofertas de los fiscales y empezar a trinar como canario, gorrión o jilguero, interesada o desinteresadamente de una jugosa recompensa monetaria de aquellos que detestan a Castillo desde que osó pasar a segunda vuelta. Y en su armonioso cantar, pues al primero al que ha echado sobre un manto de flores y servido con manzana en la boca y todo a los comensales políticos de esta opioara cena, ha sido, obvio, al borrico con banda presidencial.

Dicho y reconocido esto, debo decir también que entiendo que esté gobierno es un olla de grillos y que este presidente es el más incapaz de todos los habitantes del planeta, al punto que ni siquiera puede ser corrupto sin que se lo detecten, para gran regocijo de sus enemigos políticos que gozan de refugiarse bajon los mantos de "se perdona el pecado pero no el escándalo" y el ya sabido "roba pero hace obra"

Entiendo también que estaríamos mejor si alguien más asumiera la presidencia, alguien más capaz, más preparado y que en verdad tenga ganas de hacer las cosas bien (ni Keiko, ni Porky, ni Malcricarmen, ni el creador del universo, de Soto, califican como tales).

Pero eso no significa que hagamos del tema algo personal o lo usemos para joder simplemente por las puras ganas de joder.

Tampoco se pueden usar argumentos que no existian hace 5 o 6 meses (como la creciente ineptitud de Castillo o sus actos de corrupción) para justificar una campaña de desprestigio que lleva más de un año y menos aún justificar el uso de términos ofensivos como 'cojudignos', similares, derivados o equivalentes, que sabemos todos,0 sólo tienen el objetivo de joder, ofender y provocar.

Castillo fue elegido por una mayoría de peruanos votabtes, no solo por los que creíamos y seguimos creyendo que Keiko es lo peor que le puede pasar al Perú. Si todo esto fuese culpa de a quienes se ha bautizado como 'cojudignos', ¿cómo se explica que tan horrendo candidato pasara a segunda vuelta, considerando que ninguno de esos, a los que ahora se sienten en todo derecho y grandeza de apuntar con el dedo, votaron por él en primera?

Si quieren entender porqué ganó Castillo, abran sus ojos y volteen a ver la vida de las personas fuera de Lima y las urbes o plas abismales diferencias entre las personas en los extremos socioeconómicos de la capital. Todas esas personas que ahora están hartas y cansadas de la politiquería tradicional y sus representantes fueron quienes optaron por el peor presidente que la historia haya visto (o al menos el más inepto). 

La razón por la que ganó Castillo es la misma por la que ganó el Chino, que muchos adoran, idólatran y consideran héroe y santo, hace 32 años. Porque era un ilustre desconocido, el más desconocido de todos los candidatos y porque hizo una campaña ofreciendo y prometiendo atención y mejora a quienes realmente la necesitan, no desde plazas, centros de convenciones y hoteles sino de a pie, pueblo por pueblo, mostrándose como uno más y hablándoles como uno más. Eso que ningún otro candidato tuvo la idea o voluntad de hacer.

El Perú es probablemente, en Latinoamérica, el país por el que sus políticos menos han hecho, el país donde peor se han hecho las cosas y donde más olvidada se ha tenido a la mayoría de los pobladores. Eso genera hartazgo, resentimiento, desconfianza y rechazo.

ESA es la razón por la que ninguno de los otros candidatos ganó, porque representaban una mismocracia, una continuación del status quo establecido hace 200 años, las mismas riñas de siempre, el mismo gobernar para la urbes el mismo seguir pensando en la mayoría de peruanos como ciudadanos de segunda. 

Hay que tener algo MUY en claro, Castillo no es presidente porque el voto popular quiso que ganara, es presidente porque el voto popular NO QUISO que ninguno de las otras opciones (especialmente la sra. K) ganara. Y eso es algo que los políticos no desean ver ni reconocer.

Hay una gigantesca diferencia entre votar a favor de un candidato y votar en contra de todos los demás.Y en un país donde se suele elegir la opción menos mala, habría que quitarse la venda de los ojos y percatarse de que tan horribles opciones eran, a parecer de la mayoría, todas las otras.

viernes, 14 de mayo de 2021

¡Dios Salve a la Emperatriz!

Castillo se corre a otro debate, se anuncian peleas internas dentro de su partido para definir al equipo técnico, su poder detrás del poder insiste en hablar y con cada sílaba costarle cientos de votos al candidato aunque este último trate de desligarse, y así, aquella amenaza que en un principio aterró a los miedosillos, cuya única deidad y motivo de vida es el modelo económico, se va disipando, dandoles un momento de paz, un respiro de alivio, el autoconvencimiento que lo peor ya pasó o está por pasar, de que la peste roja fue vencida una vez más. 

Mientras tanto, aquella que tenía todo en contra y que no se creía pudiese voltear la tortilla no - al menos - sin antes revelarse a sí misma como lo que ha sido y es, sin antes agachar la cabeza y pedir perdón por sus errores, desde su esquina o - para definirlo mejor- desde su cloaca, festeja que la improvisación y falta de experiencia y capacitación política de su rival, le esté ayudando a ganar con un mínimo esfuerzo.

Y como parte de su celebración, la hija del emperador transa con las actuales fuerzas de poder, que diligentemente le extendieron la alfombra y se arrodillaron ante su majestad, para dejar todo listo y servido para que su ceremonia de coronación y futuro reino se den bajo sus condiciones, con un poder centrado en ella, dependiente de ella, leal a sus deseos y órdenes y que le garanticen 5 años (¡5 años, sí claro!) de reinado sin incidentes. Tribunal Constitucional a su medida, Poder Judicial sin independencia, Congreso sumiso y diligente, empresarios tendiendo hojas de palma y alfombras de flores para que ella pase.

Y claro, surge entre la multitud la consabida explicación "El peor de la derecha es mejor que el mejor de la izquierda peruana"; "Era eso o una dictadura comunista"; "Castillo nos hubiese convertido en Venezuela" (sí, por supuesto, porque no es un improvisado más sino un gran tirano en potencia ejecutando finalmente su milenario plan). El mal menor que le dicen y por el que ya nos acostumbramos a votar.

Y es esta una muy lamentable realidad que nos demuestra la poca capacidad de razonamiento que tienen muchos (desafortunadamente incluidos los medios de comunicación tradicionales) pues, en primer lugar, ni Castillo ni Cerron tienen las herramientas o el poder para configurar una dictadura; en segundo lugar, Venezuela no se transformó en lo que ahora es de un día para otro - y tampoco en 5 años- y, en tercer lugar, con el Congreso, la calle y los militares en contra, el lapicito no iba a poder cambiar nada radical o y si lo intentaba no iba a durar, pero claro, el terror no los deja pensar y lo peor es que éste es un terror que ellos mismos se fabricado y cual niño asustado por el cuco debajo de su cama prefieren firmar un pacto con el diablo que los libre del inexistente monstruo. 

Pero ¿por qué siempre escoger la enfermedad menos dolorosa pero que igual deja estragos permanentes? Lo entiendo, el pueblo decidió y nos puso a las dos peores opciones delante (tampoco es que haya habido mucho de donde elegir), pero había una tercera opción por la que nadie quiso hacer campaña debido a un agresivo y osado confornismo que se niega a ver más allá del binarismo y tilda de ingenuos o ignorantes a los que optan por el candidato contrario y de cobardes a quienes no optan por ningún candidato. 

Su inapelable razón es que si llegábamos al 66.6% de votos blancos y nulosvse repetía la segunda vuelta tal cual, con los mismos candidatos, pero la flojera mental les impide llegar a la pregunta ¿y qué sí en una tercera vuelta volvíamos a llegar al 66.6%?, ¿se convocaría tercamente a una cuarta vuelta o los organismos electorales (o por ahí quizás los mismos candidatos) darianse cuenta de que el país no quiere a ninguno de los dos en la presidencia. Lo sé, es un sueño utópico, una irrealidad, una fantasía. Jamás se hubiese logrado ni siquiera el primer 66.6% ¿o sí?

Somos 31 millones de personas sin un ápice de cultura cívica, acostumbrados a comer de las migas que aquellos que están en el poder nos lanzan y a sólo pensar en las opciones que los ya mencionados nos ponen al frente. De vez en cuando algunos miles saltan a las calles y por ahí que logran sus objetivos pero no es lo común. Lo único que nos interesa es nuestro individual bienestar y que se pudran los demás y para lograr eso estamos dispuestos hasta a empeñar nuestra conciencia y nuestra alma al peor de los posibles señores del infierno a cambio de que nos "salve" de un fantasma sin poder y sin mayor arma que un grito que asusta soló a los más cobardes, aquellos que prefieren agacharse y esperar tranquilos y gustosos el examen de próstata que estamos por sufrir.

Disfrutemos de los dos meses y medio que nos quedan antes de que nuestra emperatriz sea coronada y volvamos en el tiempo 30 años reviviendo las hermosas épocas de aquella primera versión del imperio Fujimorista.

domingo, 23 de agosto de 2020

REFLEXIONES PANDÉMICAS

Históricamente la clase política ha fallado en educar o guiar adecuadamente al pueblo y la idiosincrasia nacional es directa consecuencia involutiva de ello. Los que están en el poder suelen pensar en sí mismos y en lo que los beneficie a ellos, sus allegados y sus colaboradores y el pueblo queda relegado a un décimo o peor lugar.
Dicho esto, el pueblo no sabe gobernarse a sí mismo y es por eso que nuestro sistema democrático (el gobierno del pueblo por el pueblo) no da los resultados que en otros países sí. El pueblo espera que el estado actúe como madre guiando a sus hijos, señalando el camino correcto, protegiendolo de peligros y atendiendo a todas y cada una de sus necesidades y cuando hay alguna necesidad insatisfecha, el estado tiene la culpa.
Y a través de los años, el estado se ha sentido ungido y honrado por este rol que le otorga el pueblo y lo ha asumido, sin mayor éxito y por supuesto, siendo responsabilizado desde múltiples flancos por el fracaso. Un ejemplo claro son las medidas hiper restrictivas tomadas, abandonadas y vueltas a tomar durante los 5 meses y sencillo que van de esta pandemia y el reclamo que han generado de algunos sectores políticos y algunos sectores de la prensa.
Respecto a esto último, es verdad que es responsabilidad del estado proveer servicios de salud acequibles a la población y lo hace (cierto es también que esos servicios tienen más de un agujero del tamaño del de la capa de ozono, pero ese es otro tema).
El estado o el gobierno de turno, no puede ser responsable de el incumplimiento de las medidas de seguridad por parte de los pobladores, sean las que sean las necesidades que éstos tengan; claro que no está de más decir que bastante podría hacer por ser más laxo en sus medidas restrictivas. Las medidas de prevención han sido explicadas hasta el hartazgo; mascarilla, aseo constante y DISTANCIA SOCIAL; pero son las mismas personas las que no hacen caso, creen que por usar una mascarilla, si es que la usan o la usan bien, son inmunes al virus y por tanto se aglomeran, caminan por la calle, o por donde sea, pegados a otras personas, se acercan a otros, hacen colas a centímetros de distancia unos de otros y en general ignoran, a voluntad, el metro mínimo de separación recomendado mantener con otros seres humanos para evitar contagios.
En conclusión, no se puede negar que el estado, desde que se declaró la independencia, ha fallado en proveer una adecuada educación cívica / formación ciudadana a sus pobladores (no hijos) para que estos puedan aprender a gobernarse solos y a tomar decisiones que vayan en favor de la sociedad, incluso por encima del individuo; pero tampoco podemos negar la irresponsabilidad, egoísmo y amor por la pendejada (mal llamada criollada) de un gran porcentaje de peruanos que esperan, cuál ovejas o borregos, que su pastor, o el perro ovejero, les indique cuando moverse y por dónde ir, pero eso no es responsabilidad única o mayoritaria de los gobiernos, ¿cómo así, entonces, se explicaría que hay otro porcentaje de personas que si obedecen las disposiciones, si cumplen con las recomendaciones, si piensan en los demás y si saben gobernarse solos? 
Este muy nocivo y putrefacto cordón umbilical que une al estado con el pueblo debe ser cercenado de una si se espera que el pueblo crezca y reconozca que ser ciudadanos significa más que tener permiso para beber, obtener una licencia de conducir, votar (a menudo muy equivocadamente), y en general hacer lo que a uno le da la gana (derecho, por cierto, no reconocido en ninguna constitución o ley del mundo contemporáneo). Somos adultos, somos responsables de nuestras propias acciones. 
Si el cordón umbilical hubiese sido cortado cuando debió ser, hubiese bastado para el gobierno declarar una cuarentena voluntaria y emplear una buena parte del presupuesto en una campaña informativa que hiciera de conocimiento público las medidas de seguridad a ser tomadas en consideración para evitar contagios durante la pandemia, pero el cordón sigue ahí y el bebé llora y grita diariamente por la teta materna.

lunes, 4 de junio de 2012

INTOLERANDO LA INTOLERANCIA

Desde su aparición, los cómics – reconocidos como el 9no arte – han estado caracterizados por su libertad creativa. El papel lo aguanta todo, y los autores y artistas lo saben, por ello es que desde siempre nos han sabido deleitar con historias de ficción, fantasía y realidades alternas.

De igual manera, el noveno arte ha estado, o tratado de estar a la vanguardia respecto a los cambios sociales que se han venido dando, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX. En 1956, por ejemplo, Entertainment Comic publicó una historia titulada “Judgement Day” en la que un personaje afro americano no sólo era el protagonista sino que también era colocado en una posición de poder (representante de la República Galáctica). Esta publicación causó una alerta roja carmesl fosforescente en la hiper-conservadora Comics Code Authority1, la cual trató futilmente de censurar la publicación y eliminar o descolorar al mencionado personaje.

Así también, ya entrados en la segunda década del siglo XXI, cuando muchos gobiernos han reconocido, oficializado y legalizado los derechos de las minorías gay, incluidos los derechos a unir sus vidas en matrimonio y a adoptar, las dos más grandes representantes del noveno arte (DC Comics y Marvel Comics) se enfundan la camiseta de la inclusión social y deciden incluir en sus filas personajes del llamado “tercer sexo”. La primera fue Marvel con Northstar (X-Men), Hulkling y Wiccan (Young Avengers) y ahora, DC Comics con Alan Scott, el Green Lantern de Tierra 2. (Más sobre el tema en Post XXI www.post-XXI.blogspot.com)

Es quizás por esta libertad en su creación que siempre he pensado que los fans de los cómics tenemos como característica común a todos una mayor capacidad de aceptar los cambios que se puedan dar a nuestro alrededor. Digamos que no es difícil aceptar que un superhéroe es de tal o cual raza o tendencia sexual, luego de aceptar la premisa de que un tipo vestido en leotardo azul y calzoncillo rojo encima del pantalón, puede volar por los cielos, romper la velocidad de la luz y lanzar rayos caloríficos de los ojos; o que otro tipo vestido de negro y con un murciélago por símbolo mantiene a una ciudad entera controlada apoyándose en un cinturón de herramientas y los muchos millones de dólares de su cuenta bancaria.

Hace un par de semanas, uno de los miembros del Grupo Kingdom (asociación de dizque fanáticos del cómic y otras artes), publicó, a través de su blog en la página de Peru.21, un artículo titulado “Los cómics y el fin de la inoccencia”.  Para quienes no tuvieron oportunidad de leer al amena diatriba, aquí una colección de sus más representativas estipulaciones:



“Personalmente, como lector y coleccionista de cómic desde hace más de 30 años, noto que los cómics actuales están pasando por un momento muy crítico, decepcionante en mayor medida. Desde mediados de los años 80s las editoras más populares están lanzando con mayor regularidad cómics con extrema violencia, sexo explícito (incluido entre personajes del mismo género), lenguaje inapropiado y otros actos ofensivos contra la moral.”



“En los 50s, el cambio generacional halló su punto con los "recordados" cómics de terror de la EC Comics, que incluso llevaron a su fundador Max Gaines a un juicio público por atentar contra las mentes infantiles, y cuya sentencia terminó en el ya olvidado COMICS CODE AUTHORITY, una entidad que revisaba y aprobaba las publicaciones norteamericanas.”


“Para este nuevo siglo, no sólo en los cómics de superhéroes ocurrían cosas raras. En los cómics de Archie, debutaría Kevin Keller, el primer personaje gay de Riverdale. 
Luego vino la rebelde Katty Kane (Batwoman) en DC, a quien convirtieron de una inadvertida heroína en una representante del lesbianismo.”

“Veamos por ejemplo el título de la recientemente cancelada HAWK AND DOVE, aparte de un pobre argumento y dibujo lamentable por el criticado artista Rob Liefeld, en lo que parece será la tónica de este "nuevo universo", nos muestra escenas dignas de las malcriadas del Trome.” (aclaración: las imagen tomada como ejemplo mostraba a los protagonistas sumergidos en un beso apasionado acompañado de sensuales caricias típicas del acto)

“CATWOMAN es otro título en el cual se puede ver claramente una escena íntima entre Batman y la bella Selina, siendo ella la que seduce al caballero de la oscuridad.
RED HOOD AND THE OUTLAWS contiene varias escenas en la cual se ve a una Starfire totalmente liberal y desenfadada.”

“Sabemos que es un tema muy sensible...pero va la pregunta: si queremos inculcar valores a las generaciones actuales y venideras, nuestros propios hijos ¿Es un digno ejemplo? ¿se puede decir que es una "evolución natural" del noveno arte? ¿Su lectura y aplausos nos vuelve personas "del primer mundo"? ¿Pasamos a un "libertinaje" artístico? ¿Estaremos con estos cómic quizá más "preparados" para ver algo parecido en la vida real?”

“Nadie puede negar que las 2 máximas empresas del cómic buscan nuevos mercados y los creativos son cada vez más escasos, pero ¿no se siente un bombardeo atípico de estas "nuevas ideas degenerativas" en la mayoría de los cómics?”


Me impresiona muchísimo (de una forma extremadamente negativa) que alguien que se diga fanático de los cómics (pues asumo que si se aventuró a escribir un artículo que goza de una obvia – aunque equivocada - investigación teórica, debe ser amante del noveno arte) sea capaz de una visión tan estrecha del mundo en la que se critica, como si fuese un mal ejemplo, la incorporación de la sensualidad o temas como la homosexualidad en los cómics modernos.

Creo que es necesario recordar que si los comics, así como el cine, la televisión y otros medios de comunicación han adoptado estos temas y los han vuelto cotidianos en sus publicaciones y producciones es porque estos temas en el mundo hace mucho que son absolutamente cotidianos y de conocimiento general de personas de todas las edades.

Respecto al tema de la sensualidad, que tiene de malo mostrar besos, caricias o personajes vestidos sensualmente, ¿que no es eso lo mismo que se ve en televisión día a día? Y no sólo en programas de aquellos que muchos gustan de "apedrear" por considerarlos de contenido inapropiado para menores sino también en esas telenovelas que muchas de cucufatas y cucufatos apedreadores gozan viendo. La sensualidad es parte de la vida, y una parte bastante placentera he de aclarar.

Además, tanto la princesa Koriand’r de Tamaran (Starfire), como la ladrona convertida en anti-heroína Selina Kyle (Catwoman), personajes que son usados a manera de ejemplo en la crítica, fueron concebidos originalmente de esa forma, sensuales y provocadoras. Aquellos que vimos repeticiones de la serie del hombre murciélago de los años 60’s recordaremos que incluso en aquella época Gatúbela gustaba de tratar de seducir al Dark Knight y era ante su rechazo que optaba por combatirlo. Y si de sensualidad se trata, no entiendo porque el autor de la crítica obvió a Wonder Woman, quien desde su primera aparición ha estado cubierta únicamente de un corsé y una minifalda o una pantaloneta o es que el estar cubierta en los colores y estrellas de los EE.UU. le da carta blanca ante la “censura”.

Respecto a la violencia, preferiré mil veces que mis hijos (cuando los tenga) estén expuestos a la violencia caricaturizada de los comics que la mucho más real presentada en diarios y noticieros o peor aún, a aquella que se puede encontrar día a día en cualquier calle de cualquier ciudad.


¿No es acaso la violencia inherente al tema de los superhéroes? ¿No han estado desde hace más de 60 años intercambiando golpes y patadas con sus archienemigos? Reconozco que las representaciones gráficas de violencia se han vuelto más explícitas a medida que pasan los años pero de las siguientes muestras de violencia, cuales causan (o deberían causar) más impacto:


a.    Una serie de viñetas en las que personajes absolutamente irreales combaten hasta hacerse sangrar
b.    Dibujos donde personajes más realistas arremeten contra muertos andantes inexistentes y los decapitan o hunden sus cráneos a golpes.
c.    Personajes televisivos bastante realistas y basados en personajes del día a día se agarran a balazos entre sí o recogen los restos de cadáveres descuartizados o ya putrefactos
d.    Un adulto agarrando a un niño a coscorrones y a pellizcando a otro a placer para luego ser abofeteado por la madre del segundo.
e.    Una mujer adulta humillando y tratando a su hijastra como sirvienta para favorecer la comodidad e sus dos hijas.
f.     Una reina envenenado a su hijastra por ser esta última más bella (a decir de un espejo mágico) que la monarca en cuestión.

Sí, es cierto, que mal ejemplo que sienta el uso de la violencia en los cómics. Que traumas innombrables que puede causar en nuestros niños y jóvenes.

Otro tema criticado en el artículo es el inminente matrimonio de dos personajes masculinos de Marvel Comics entre sí, ante lo cual surge mi intriga  ¿Cuál es el mal ejemplo que le da a nuevas generaciones ver en un cómic a dos personas unir su vida en matrimonio? ¿No es acaso el matrimonio aún considerado por la mayoría como el vínculo supremo entre dos personas que profesan un profundo amor la una por la otra? 

Y no dijo acaso Jesús (ajá, ese en cuyas enseñanzas se basan la mayoría de religiones modernas) “amaos los unos a los otros” o “ama a tu prójimo como a ti mismo”. No recuerdo algún pasaje bíblico donde el para muchos profeta de profetas dijera, “... de cierto, de cierto os digo que mis enseñanzas de amor e igualdad se aplican únicamente cuando las personas involucradas son de géneros distintos”.

Cada día más, a mi parecer, los matrimonios se asemejan más a un enamoramiento ligeramente más prolongado pues las parejas parecen esperar cada vez menos tiempo para echar sus votos por la borda a la primera señal de incompatibilidad o apenas una posibilidad más atractiva aparece en el horizonte. Pese a ello, los medios de comunicación y entretenimiento como lo son los comics, el cine y la televisión apuestan porque sus productos incluyan este tipo de uniones entre las personas pues no está nunca de más defender algunas tradiciones.

Ésta defensa del matrimonio debería ser elogiada y no criticada simplemente porque las personas de él participando son del mismo género. Revisemos estadísticas entre uniones homosexuales y heterosexuales y veamos cuales tienen mejores cifras de duración, menores cifras de violencia, mayores cifras de adaptación al mundo de los hijos criados. No estaría en lo absoluto sorprendido de que dichos números favorecieran a las parejas o matrimonios homosexuales.

Atacar o cerrar los ojos a la sensualidad u homosexualidad es cerrar los ojos a los últimos 40 y más años de historia de la sociedad, es como tratar de regresar a los tiempos de la Edad Media en donde los momificados y apolillados preceptos de una iglesia católica ultra-conservadora (principal detractor de la idea de que el pensamiento humano puede y debe evolucionar) gobernaban el mundo y nadie podía alejarse de ellos so pena de excomunión y absoluto rechazo por parte de toda la sociedad.

Ya no estamos ante un mundo que se pueda dar el lujo de separar rojo de azul, alto de bajo, zurdo de diestro. Ya iniciada la segunda década del siglo XXI es hora de que nos demos cuenta que TODOS somos iguales y TODOS tenemos exactamente los mismos derechos, uno de los cuales es no ser vistos como un mal ejemplo o no ser discriminados por nuestras preferencias, sean estas las que sean.

Y sólo por aclarar, no soy homosexual aunque no me sentiría en la necesidad de ocultarlo o sentirme avergonzado de ello si así lo fuera.




1. Organismo creado por el gobierno de los Estados Unidos bajo el precepto de que los comics eran una influencia corruptora para la juventud. Su misión era mantener una constante vigilancia de  las mencionadas publicaciones  para asegurarse de que cumpliesen con respetar los valores que el gobierno se esmeraba en defender. (la supremacía blanca entre otros). Una suerte de inquisición del siglo XX para las casas editoriales de comics.

sábado, 26 de febrero de 2011

Crazy Combi Trip

Febrero 7, 5:00 pm, San Miguel, Lima, Perú: Llego caminando a la esquina de las dos avenidas y espero El pronto arribo del transporte que me llevará a mi destino, a unos kilómetros de distancia, en Monterrico, nuestro equivalente local a un autobús, la combi, o para ser precisos, en este caso, la cúster (debidamente tildado para respetar las normas de la Real Academia de la Lengua: las palabras graves o llanas llevan tilde a menos que su última letra sea vocal, “n” o “s”).

Voces estruendosas anuncian la llegada de más de una posible cholimousine, ¡Toda la Marina, Javier Prado al óvalo!” gritan algunos hombres colgados del estribo del vehículo que mantienen la puerta abierta para permitir el flujo de pasajeros que suben y bajan. Otros cobradores (creativo nombre derivado de la función que cumplen estas personas en el vehículo) se inclinan por anunciar más destinos en su ruta, además de promocionar la cantidad de asientos y espacio disponibles en la camioneta rural (nombre oficial que las autoridades dan a nuestros criollos dizque autobuses) “¡LaMarina-JavierPradoLaMolinaMusaMolicentrocarrovacío!”.

Los afanosos anunciantes no hacen pausa entre palabra y palabra sino que tienen la particular habilidad de soltar toda un larga frase sin necesidad de detenerse para respirar. Adicionalmente, durante su “discurso” abanican en una mano rectángulos de plástico de fosforescente color verde que reafirman algunos de los destinos de su ruta, mientras que agitan la otra mano de una manera que los locales entendemos nos invita a abordar el vehículo.

Decido abordar aquel que anuncia y evidencia más comodidad pues cargo conmigo el grueso libro de turno, el cual he avanzado en su lectura casi hasta la mitad, y deseo seguir leyendo. Una vez a bordo de la cúster descubro que no estaba vacía exactamente sino que hay unos 4 o 5 asientos disponibles. Doy una rápida mirada a las posibilidades, evaluando cuidadosamente mi decisión.

Descarto inmediatamente el asiento al lado del chofer (ya antes cometí el error de ocuparlo y no sé si sería miedo real o un efecto de las múltiples horas jugando Grand Theft Auto y chocando autos virtualmente, pero en todo momento sentí que mi vida peligraba), descarto también los asientos al lado de la puerta (asientos reservados, no duraría mucho tiempo sentado)  y justo detrás mío oigo la voz del honrado trabajador que indica a otros pasajeros “al fondo entran cuatro, apéguese, apéguese”(¿no eran cinco los que en el principio de los tiempos entraban al fondo?).

Tras unos cortos segundos de contemplación, tomo una decisión y me ubico en un asiento para dos al lado del pasillo, junto a otro caballero de robusta figura que se ve obligado a sentarse con la piernas abiertas en ángulo obtuso pues el vehículo de asiático origen ha sido modificado para que quepan más asientos y personas y el espacio entre el borde de un asiento y el respaldar del otro ha sido considerablemente reducido.

El viaje se inicia. A decir verdad, se inició antes que llegara a mi asiento, lo cual me dio la oportunidad, una vez más, de probar la existencia de la inercia. Al cabo de unas pocas cuadras el versado cobrador recibe una clara indicación de parte de uno de los pasajeros “grifo bajo” e inmediatamente procede a transmitir el mensaje a su amigo conductor “¡baja grifo!” acompañando el anuncio de un silbido y unos cuantos golpes a la carrocería externa de la cúster, fácilmente asequible pues, como es costumbre, viajamos con la puerta abierta.

Inmediatamente se inicia un monólogo, conocido para quienes tenemos por costumbre usar este tipo de transporte “Pasaje señorita. No pes, colabore con sencillo. ¡’ta mare! ¡Oe, cámbiame 20 lucas!” El chofer, sin separar los ojos del camino, alcanza una carterita de cuero (aparentemente llena de monedas y billetes de 10 nuevos soles) y se la entrega al cobrador haciendo un poco natural movimiento de brazo hacia atrás. El pasajero recibe su cambio o “vuelto” como lo llamamos acá.

El impaciente pasajero decide aprovechar la reducción en velocidad del vehículo para efectuar una arriesgada pero cotidiana maniobra y descender a tierra firme. Esta maniobra suele venir acompañada, y esta no es una excepción,  de una pertinente recomendación de seguridad por parte del cobrador “¡pie derecho!” El grito me hace recordar cuando alguna vez hice caso omiso a dicha recomendación y aterricé con el pie izquierdo. Apenas toque suelo di una inertica media vuelta para culminar sentado en el piso de cemento.

Son ya las 5:20 y el vehículo aún se encuentra circulando por la Avenida La Marina, se ha detenido unas 20 veces para recoger o dejar pasajeros y en al menos cinco ocasiones lo ha hecho abruptamente – sacudiendo a sus pasajeros y probando sus reflejos– pues  una persona fuera de la cholimousine levantó la mano (forma peruana de solicitar a las camionetas rurales y otros vehículos que se detengan) tardíamente o porque algún distraído pasajero no se dio cuenta que no sólo ya había llegado a su destino sino que ya se estaba alejando del mismo.

Los constantes altos del vehículo se contradicen con la carrera de autos que hasta hace un momento vivimos presencialmente los pasajeros, y que se inició cuando coincidieron en un paradero dos unidades con la misma ruta de circulación, lo cual originó que ambos choferes pisaran el acelerador a fondo buscando adelantarse el uno al otro, llegar primero a los paraderos y ganar así más nuevos pasajeros que la competencia.

Los cobradores para no sentirse excluidos de tan emocionante competencia interrogan a los pasajeros sobre su voluntad de bajar en los próximos paraderos y al encontrar al interior de sus unidades un ambiente propicio para la carrera (es deicr nadie pretende bajar en los próximos 5 ó 6 praderos), comunican la buena noticia al chofer: “Pisa, pisa, ¡nadies baja!”

Mi lectura se vuelve más interesante a cada página. Recuerdo que cuando estaba en el colegio, en clase de Ciencias Naturales, aprendí que era mala idea leer cuando un vehículo estaba en movimiento pero fuera de los eventuales baches y frenadas, no encuentro mayor problema, además, a mi derecha, en un asiento individual, hay una señorita practicando el femenino arte del maquillaje y detrás, un señor va muy tranquilamente resolviendo su crucigrama de Peru.21. Si ellos pueden, ¿por qué yo no?

La temperatura dentro de  la cúster se he incrementado dramáticamente igual que el número de pasajeros que ahora llegan hasta la altura de  la puerta del vehículo formando dos filas intercaladas. Lo que resultaría extraño, en cualquier otra realidad, es el hecho de que pese a la temperatura y la cantidad de personas, nadie abre las ventanas. Podría ser por el hecho de que en febrero, como parte de las celebraciones de carnavales,  algunos traviesos párvulos tienen por costumbre arrojar globos con agua a los vehículos detenidos en los “paraderos”, pero la misma carencia de ventilación se presenta en enero, marzo y el resto de meses del año.

Cruzamos el puente de la Brasil, pasamos el Hospital Militar y un pasajero se comunica con el cobrador “paradero esquina baja” el cobrador resume la información y anuncia “paradero baja” (esta vez no hay golpe a la carrocería) el chofer del autobús al parecer no recibe o entiende bien la información y pasa de largo la estructura tipo arco que marca las esquinas en las que cústers y combis pueden detenerse. El pasajero indignado reclama y cobrador y chofer proceden a defenderse aduciendo que ese no era un paradero. El pasajero lanza sendos insultos y exige que le permitan descender del vehículo, solicitud que no recibe mayor respuesta que “el paradero está más adelante pes, señor. Después me ponen papeleta y ¿acaso usted la va a pagar?”. Finalmente el vehículo se detiene y el airado viajante desciende renegando e insultando a chofer y cobrador.

Avanzamos un poco más y llegamos a Salaverry, un pata flaco, vestido en camisa y jean trata de bajar y le da una moneda al cobrador. El tripulante inmediatamente le imputa que lo pagado no cubre la tarifa, a lo que el indignado pasajero, que si no me equivoco ya estaba en el vehículo cuando yo subí, responde que siempre paga la misma tarifa. El diálogo va más o menos así:

-          Salaverry bajo, cóbrate.
-          Falta, pasaje es un sol hasta Salaverry
-          ¿Desde cando?, ¡yo siempre pago cincuenta!
-          No pes hermano, el pasaje está un sol, ahí está la tarifa. [señala un sticker viejo pegado a una de las ventanas] Ya, paga.
-          Yo siempre pago cincuenta, ya déjame bajar.
-          [Interviene el chofer] Señor! En todas partes el pasaje está un sol, pague lo que se debe y no haga problemas, por favor
….
La discusión sigue por un par de minutos y al final el pasajero se baja renegando pero sin pagar la diferencia, con razón y dicen que el cliente siempre tiene la razón.

El chofer, experto en técnicas psicológicas para descargar frustración y rabia, decide usar el vehículo como medio de expresión de sus sentimientos. Durante los siguientes minutos aumentará la velocidad, cambiará bruscamente de carril y más bruscamente aun, aplicará los frenos en luces rojas o esquinas autorizadas y no autorizadas, dando, de paso, a los pasajeros, una probadita de lo que es la fuerza de inercia, la cual su cobrador ya está acostumbrado a contrarrestar.

10 minutos y 385 carajeadas, puteadas y recordadas de familia por parte de los pasajeros después, el chofer finaliza su terapia de desahogo reduciendo la velocidad del vehículo y aliviando la brusquedad de las maniobras. El único problema es que la velocidad se reduce radicalmente, casi al punto del alto total. Decido despegar la mirada del libro que llevo en las manos y me doy cuenta que a la altura de Javier Prado con Los Álamos, nos hemos topado con uno de aquellos embotellamientos por los que la avenida es conocida.

El cobrador mantiene la puerta de la cúster abierta para que cualquier pasajero pueda subir, pero en lugar de pasajeros, sube al vehículo un hombre vestido en ropas simples y cargando una bolsita con productos golosinarios en la mano izquierda y muestras individuales del producto en cuestión, en la mano derecha.

Se trata de un abnegado padre de familia que hace 4 meses vio la luz del Señor en un centro de rehabilitación y dejó las drogas. Ahora hace de voluntario en dicha institución ayudando a otros hermanos con problemas de drogadicción y alcoholismo, pero que como no cuenta – la institución- con ningún apoyo del Estado, se ven – los hermanos- en la necesidad de subir a los vehículos a vender chicles, chocolates o caramelos para así poder financiar la obra del centro de rehabilitación.

Pasan unos minutos y tras toparse con un fracaso rotundo de su estrategia de marketing, el ex-drogadicto baja de la cúster, sólo para que un minuto después haga su aparición una madre que tiene que ganarse la vida lavando ropa de otra personas para poder sacar adelante a sus tres menores hijos (sin contar al que lleva gestando, a ojo de buen cubero, hace unos 6 ó 7 meses). En ese momento viene a mi cabeza diversas reflexiones sobre la educación sexual, básicamente me pregunto si a esta mujer nunca le contaron que los actos sexuales sin protección llevan a embarazos no deseados o si deseados, no presupuestados.

La estrategia marketera de la señora logra un éxito mayor y muchos pasajeros llevan la manos al bolsillo, la billetera, el monedero o sencillero y brindan a la mujer apoyo económico en monedas de uno, dos y hasta cinco soles. Durante el trayecto, los pasajeros tendremos la oportunidad de toparnos con una estudiante universitaria que se paga la carrera vendiendo golosinas en los micros (cústers y combis para los no familiarizados con la jerga peruana), un par de niños cantores de no muy afinada voz y ya conocido repertorio, y un hombre, acompañado de su guitarra, que nos deleitara con valses criollos adecuadamente reducidos a tres o cuatro notas musicales.

El avance a través del embotellamiento se hace eterno y esa lentitud mezclada con el calor del verano provocan en mí un sopor inaguantable que, tras unos minutos de lucha y cabeceos, me obliga a quedarme dormido. Al cabo de un rato despierto y debo frotarme los ojos pues me parece haber visto un caracol adelantar al vehículo en el que me encuentro, o era una tortuga… no, sólo una ilusión. Aunque en mis aventuras oníricas parecen haber transcurrido varias horas, me doy cuenta que apenas han pasado diez minutos en la realidad y la cholimousine ha avanzado una impresionante distancia: media cuadra.

El tortugesco y tortuoso avance continúa hasta la esquina de Javier Prado con Camino Real y recién ahí entiendo la razón de tanta lentitud; los semáforos han sido apagados y el control del tráfico ha sido encargado a las brillantes oficiales del Escuadrón Fénix que en lo más profundo de su inteligencia eligen favorecer a los automóviles y demás que llegan desde la avenida Arenales, mientras que en Javier Prado la línea de autos llega ya a diez cuadras con tendencia a seguir creciendo en progresión geométrica.

A partir de este punto las juiciosas policías ceden su control del tránsito y permiten que los semáforos hagan el trabajo para el que fueron creados. Los autos particulares y taxis ocupados  mal que bien logran avanzar por los carriles de la izquierda mientras que las combis y cústers regresan a su comportamiento habitual y sinuosa o zigzagueantemente avanzan hacia las esquinas en busca de capturar al menos un pasajero por paradero.

Capturar pasajeros es una tarea que demanda tener la paciencia de un monje tibetano. Los choferes de las combis y cústers esperaran la aparición de alguien que quiera subir a su vehículo aunque esto signifique esperar en el paradero una, dos, tres o más luces rojas.

Los pasajeros, que a diferencia de los choferes carecen de experiencia en ejercicios de meditación que beneficien su paciencia y tolerancia, pierden el control rápidamente y demandan a voz en cuello celeridad al conductor. La respuesta es muda pues ya está expresada en stickers adecuadamente distribuidos por el vehículo. “Si salió tarde no es culpa del chofer”; “Apurados como tu van a la tumba”; o “Más vale perder un minuto que la vida en un minuto”  (Asumo que el refrán original era “Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto” pero los  productores de estas pegatinas decidieron economizar y reducir la frase)

Los viajantes airados expresarán su descontento  zapateando furiosamente sobre el metálico suelo del vehículo y amenazando con bajar del microbús. Sin perder su postura trascendental, el chofer responde a los reclamos haciendo rugir el motor y avanzando apenas unos metros a velocidad muy lenta. Sólo cuando la amenaza se vuelva masiva el timonel romperá su trance para conducir el vehículo hacia un próximo paradero en donde repetir el ritual ya descrito.

Siguiendo la misma técnica de movimiento llegamos al cruce de Javier Prado con la Avenida Aviación, o al menos a las inmediaciones del mismo. Llegando al Burger King ya se nota la fila de vehículos, la gran mayoría de servicio público que esperan su turno para apoderarse de los espacios más cercanos a la esquina y conseguir así nuevos pasajeros que contribuyan con el rendimiento productivo de las unidades de transporte.

El conductor del vehículo distingue un resplandor amarillo fosforescente proveniente de la esquina a la que desea llegar e inmediatamente anuncia “Cierra la puerta, hay tombo” El cobrador interpreta la advertencia como que hay un policía de tránsito cerca que puede tomar a mal e imponer un castigo porque la puerta de la camioneta rural esté abierta, algunos pasajeros viajan parados en las escalerillas de acceso y otros casi colgados del estribo. Su reacción inmediata es empujar a los pasajeros hacia adentro anunciando paralelamente “Avance de la puerta para cerrar, a ver señorita, apéguese un poquito para cerrar.”

Una señora de mediana edad se queja de que no hay espacio para avanzar más y el cobrador procede a muy amablemente solicitar a los pasajeros – que en su mayoría se han juntado en la mitad frontal del interior del vehículo– que por favor se acomoden “a ver acomódese, dos columnas, ¡acomódese pes! al fondo está vacío. El de polo rojo, ¡avanza pes, hermano!” Los pasajeros reclaman que no hay forma de que las personas que están de pie se alineen en dos columnas pero al cabo de un minuto o dos las columnas están formadas, la parte frontal de la cúster sigue hacinada (aunque ahora sólo el cobrador está parado en las escalerillas) y la puerta se puede cerrar.

Eso sí, ahora mi comodidad se ha visto comprometida por mi compañero de asiento que no logra cerrar las piernas y el tipo que está parado a mi costado cuya mochila se encuentra ahora donde antes estaba parte de mi cabeza (la que he tenido que inclinar a la izquierda), su prominente abdomen que me obliga a encoger los hombros lateralmente y, por si pensaron que la situación había cambiado, la falta de ventilación incrementada por la sobrepoblación de la cholimousine.

Avanzamos un poco más y llegamos al paradero. Me llama la atención que la policía de tránsito se preocupe de si las puertas de las cústers y combis están abiertas o cerradas sin embargo, no les parece afectar que en la esquina y sectores aledaños las unidades de transporte público estén ubicadas de mil maneras distintas, 999 de las cuales infringen normas de tránsito o que las unidades que no alcanzaron el borde de la vereda, dejen bajar a sus pasajeros a mitad de la pista.

Desde ese punto en adelante el viaje se vuelve bastante aburrido, o mejor dicho tranquilo, al menos hasta el óvalo Grau (u Ovalo de la Universidad de Lima como los transportistas suelen llamarlo). Lo más interesante de esta porción del trayecto es una señora con una bolsa llena de mandarinas de la cual se deshace muy efectivamente, tras haber terminado de consumir las cítricas frutas, arrojándola por la ventana hacia la pista

Apenas pasado el puente peatonal que desemboca en la puerta de la U.L. me pongo de pie y empiezo a avanzar hacia el frente del micro escurriéndome entre la ingente cantidad de pasajeros que el cobrador ha motivado a subir, anunciando en el camino mis deseos de abandonar el vehículo apenas terminado el perímetro de la universidad.

Con mucho esfuerzo logro apearme, siempre con el pie derecho por delante (a cocachos aprendí, o mejor dicho a violentas sentadas aprendí) y empiezo a caminar de regreso hacia las paredes exteriores de la U. Lima por ese caminito de tierra que rodea el óvalo. Lo siguiente será abordar la bien conocida “S” para luego de 15 minutos de viaje doblado en L (tratando de que mi medio cuerpo superior no incomode a los pasajeros que van sentados) llegar a la esquina de la casa de mi amigo, pero ese es otro viaje y esa es otra historia.

lunes, 13 de diciembre de 2010

La Comedia E Finita

Se acabó nuestra tan emocionante sit-com local y el rating del capítulo final, que digo, de la última temporada superó toda expectativa, superó todo rating predecible. Y es que los giros que los guionistas pusieron a esta última temporada realmente cautivaron al público y las actuaciones fueron ciertamente conmovedoras.

Para quienes no entiendan esta introducción, me refiero a nuestra tan querida comedia “Elecciones Municipales 2010” y sus últimas dos semanas, las cuales, con un poco de ayuda de la crítica calificada, se ha hecho – a parecer de este humilde blogger - merecedora de un Emmy, un Oscar o algún otro premio parecido.

Empecemos el recuento recordando en que había quedado la temporada anterior. La productora de esta comedia, Magdalena Chú, había anunciado, al ochenta y pico por ciento, que la tía Susy se encontraba a la cabeza por apenas un punto porcentual sobre su más cercana competidora, la señorita verde, Miss Lulú, quién confiada en la cantidad ingente de actas observadas, mantenía un perfil esperanzado de ganar las elecciones (poniendo fin a la fiesta de celebración que el partido verde había armado pues los resultados de sus propias encuestadoras dizque los colocaban 3 puntos arriba).

Luego vino el descanso entre temporadas y un silencio de dos semanas durante las cuales la productora y directora de esta serie junto con sus “hábiles” colaboradores se esforzaban por contar (digamos que no muy efectivamente) uno a uno los votos de las actas observadas a medida que los Jurados Electorales Especiales (JEE) iban tomando decisiones sobre las mismas.

Un buen día, aunque los avances de la temporada habían anunciado que la acción se daría recién en los episodios cercanos a la quincena de Noviembre, la productora y directora Chú, considerando que el rating de la temporada había empezado a descender, decidió que era hora de volver a promocionar la serie y en conferencia de prensa anunció que la relación entre las actrices principales se había vuelto más cercana, Lulú se acercaba a Susy.

Inmediatamente los medios de comunicación, “imparciales” libretistas de esta sit com / telenovela, se pusieron las pilas y empezaron a redactar los guiones de los siguientes episodios en los que anunciaban a los cuatro vientos el repunte de la señorita Lulú, dando a los lectores y televidentes una idea de que este acercamiento significaría a la larga una victoria de la candidata verde.

Para algunos, estos episodios de la serie parecían no respetar la continuidad de la serie: las actas no observadas daban como temporal primer lugar a la zurda Susy y la mayoría de actas observadas (la gran gran gran mayoría) eran aquellas en que la misma alcanzaba la victoria, ¿cómo pues podía Lourdes estar atropellando y acercándose al primer lugar? El ambiente se llenaba con cierto tufillo a fraude electoral, que como sabemos, en el Perú no es novedoso y menos escandaloso – habla Keiko, ¿cómo está tu papi, todo bien? ¡Chévere contigo!

Pero nada de fraudes, no. Lo que los guionistas mantuvieron en secreto durante muchos episodios, y que finalmente se convirtió en el último gag, fue que la productora-directora Chu y su equipo habían empezado por contabilizar las actas de aquellos distritos más afines con las propuestas Verdes, lo que explicaba el brutal acercamiento de Lulú a la posición de Susy.

Pasada la mitad de la temporada, la diferencia se fue acrecentando otra vez y Al final las candidatas acabaron a, oh sorpresa, 1 punto porcentual la una de la otra y Lima acuñó una nueva alcaldesa..En el último episodio de tan magnífica serie, exhibiendo un talento impresionante para la actuación dramática, Luli admitió que la carrera electoral había sido ganada por su opositora, y extendió hacia ella sus más sinceras felicitaciones para luego pasar a su –ya dos veces antes experimentada- cura de silencio.

Ahora la productora y directora Chu prepara un nuevo proyecto, un drama esta vez, ¿el nombre de la serie? Elecciones Presidenciales 2011. La primera temporada ya se inició  y las rivalidades y golpes bajos entre personajes prometen llegar a superar en perversidad los malévolos planes de J.R en Dallas o de Alexis Carrington en Dinastía. Igual que su sit com ya finita, la productora-directora promete mantener a la audiencia cautiva.

[Comentario del Autor: Sé que esta publicación no sólo tardó sino que la tardanza la ubica fuera de contexto temporal pero tómenlo como un ejercicio de lectura y memoria política. Prometo una nueva entrada esta semana para reivindicarme]

miércoles, 20 de octubre de 2010

De Izquierdas, Derechas, Candidatas y Medios

Hasta hace no un mes, Lima vivió una nueva campaña electoral. Esta vez, el premio era el Sillón Municipal y los silloncitos distritales. Lo particular de esta campaña -y que la hace merecedora de una entrada en este blog- fue la "agresividad" con la que se desarrolló. Agresividad en términos de acusaciones, dizque descubrimientos y dizque advertencias de un colorado futuro que, según últimos conteos, se nos viene encima.

Todo empezó poco tiempo después que el me-niego-a-llamarlo-señor Alex Kouri fuese tachado y eliminado de la carrera electoral por el JNE. El efecto fue avasallador, los votos que el ex alcalde (...ex presidente regional, ex visitante del SIN, ex amigo del tío Vladi...) dejó sueltos, fueron absorbidos casi en su totalidad por Susana Villarán, candidata de izquierda, quien gracias al empujón se acercó peligrosamente a la entonces líder de las encuestas (y eterna candidata) Lourdes Flores y poco a poco la fue desplazando del sitial de honor.

Lo que sucedió a continuación fue por un lado, nada sorprendente y por otro absolutamente nauseabundo. Nada sorprendente fue que la señorita eterna candidata y su gente empezaran a lanzar acusaciones de todo tipo contra Villarán, es una campaña electoral y era perfectamente previsible. El otro calificativo se lo lleva la manera como los medios de comunicación, uno tras otro, decidieron aliarse con una u otra bandera y abiertamente no sólo expresar sus preferencias, sino participar de los ataques contra las candidatas que encabezaban las encuestas.

Claro que el apoyo fue totalmente desbalanceado. Mientras El Comercio, Perú.21, Trome, Ojo, Correo, Canal N, Canal 4 y el noticiero matutino de Canal 2 encontraron un cómodo lugar bajo la bandera de la candidata de derecha, el único apoyo que la izquierda consiguió fue Jaime Bayly y un par de medios escritos de no tan masiva circulación y menor aún tradición y reputación.

Pero lo vomitivo del asunto no es que los medios hayan decidido alejarse de la imparcialidad, está claro que tal concepto es una utopía y que cada medio, desde hace mucho, tiende a velar por sus intereses y apoyar al candidato más cercano a ellos. Lo desagradable fue la manera como el periodismo decidió alejarse de su rol informativo para desprestigiar imágenes y despertar fantasmas de eras que el mundo pensaba ya finalizado. Es válido en este punto aclarar que defensores de las tendencias derechistas e izquierdistas tuvieron igual de nauseabunda participación.

Por un lado Jaime Bayly con sus diarios monólogos en contra de la señorita del PPC, tildándola de conservadora -que lo es- por no apoyar la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo o por no ver con buenos ojos la legalización del consumo de drogas. O aquellos "memorables" programas donde se dedicó a insultar a su ex-amigo Tongo por haber manifestado su apoyo y compuesto una canción a doña Lulú.


Sr, Bayly, ¿sabía usted que ambas son políticas de Estado y por tanto tienen que ser dictadas por el Congreso de la República o por el Presidente, con aprobación del Congreso? ¿Sabía que la Municipalidad de Lima no tiene absolutamente nada que ver en ninguno de los dos asuntos? Asumiré que ya estaba enterado y que su objetivo fue simplemente crear terrorismo mediático. Y asumiré también que usted es consciente de algo llamado Libertad de Expresión (base de su profesión) que garantiza que una persona no tiene porque soportar insultos por la simple razón de manifestar una u otra opinión -por pagada que esta sea.

Sin embargo, cuando de terrorismo mediático se trata, nada como la fiestecita que armaron los simpatizantes de la derecha tradicionalista, que queriendo o ... (nah! sin alternativas), nos transportaron de regreso a los años de la Guerra Fría, en donde estar del lado de las ideas de izquierda era prácticamente un delito, donde socialismo y comunismo eran exactamente lo mismo: ideas que planteaban la aniquilación de la democracia y el mundo como lo conocemos.

Durante todo el tiempo en que la lideresa de Fuerza Social fue ganando simpatía (debida en su mayoría a la antipatía que también ganaba Lourdes Flores), los ya mencionados medios de derecha se esforzaron en hacer  que el público se tragara una ecuación absolutamente jalada de los pelos:

Izquierda = Sendero Luminoso

Repentinamente, Aldo Mariátegui (principal paladín de las ideas conservadoras) decidió ignorar absolutamente que la ideas planteadas por su abuelo (José Carlos Mariategui) no fueron exactamente conservadoras y asumió posturas totalmente macarthistas e inició una campaña de desprestigio con pinceladas de cacería de brujas en la que parecía querer convencernos de que si la izquierda llegaba a ganar las elecciones instauraría un régimen de terror en el que, entre otras cosas, se liberarían terroristas de las prisiones y los niños tendrían que aprender y recitar cada mañana el credo de Sendero Luminoso (si es que tal cosa existe) en las aulas escolares.

La tendencia fue imitada y seguida por los medios del grupo El Comercio (Canal N, América TV, El Comercio, Peru.21 y Trome) quienes adoptaron la ya mencionada ecuación como si fuese una nueva religión. Lo extraño del caso es que repentinamente El Comercio y Peru.21 olvidaron totalmente la fuerte campaña que venían llevando a cabo, en la que vinculaban al hasta hace poco Alcalde de Lima, Luis Castañeda con Comunicore, para pasar a blindar a la copartidaria del ex-alcalde y orientar sus cañones hacia Villarán.


Así fuera cierto - y no digo que lo sea - que la Sra. Villarán tuvo en alguna ocasión vínculos con Sendero Luminoso o que tenga en mente realizar obras que van en contra del interés de la comunidad, Sr. Mariátegui y compañía, la Municipalidad de Lima no es un organismo todo poderoso que puede hacer y deshacer a su antojo. Al igual que todos las otras instituciones estatales, es supervisado por instancias superiores y ante la ocurrencia de una irregularidad de magnitudes mayores -como las que ustedes predecían-, dichas instancias intervendrían para velar por el buen cumplimiento de las normas del Estado y la seguridad de los ciudadanos.

Porque en el tiempo que duró la campaña electoral, el gran pecado de Susana Villarán que todos estos medios se dedicaron a resaltar y en múltiples voces y vocablos anunciar a los cuatro vientos fue ser defensora de ideas socialistas, de izquierda, en este país asociadas con Sendero Luminoso, el MRTA y sus actos y actividades durante la década de los 80 y principios de los 90. Pero claro, no se les ocurre comparar al PPC y otras propuestas derechistas con, por poner un ejemplo, el ETA de España o el IRA de Irlanda, ambos movimientos terroristas pero de derecha.

¿Realmente pensaban estos medios que el público aceptaría sus afirmaciones como verdades absolutas y como afectados por algún tipo de control mental cambiarían su opinión y decidirían su voto a favor de la candidata que ellos defendían y apoyaban? Muchachos, de un comunicador a otro, la Teoría Hipodérmica es cosa de antaño y los resultados de la votación lo demuestran, la candidata con menos apoyo de los medios ha obtenido hasta el momento más votos que su rival y aunque algunas actas impugnadas faltan contar, el resultado es predecible.

Definitivamente, tanto terrorismo mediático resulta nauseabundo y me da pié a decir que me cago en los medios de comunicación que tratan de manipular al público. Muchachos, no digo que mantengan la neutralidad pero por favor, no traten al público como zánganos sin mente y sobre todo, no me hagan vomitar al leerlos, mirarlos o escucharlos.